31 enero, 2006

La nueva comunicación

Por Diego Salama

¡¡¡Aaaaah cómo explicar a la comunicación nuevamente!!! Cierto es que no es fácil de por sí por la complejidad de su significado, pero eso no nos puede detener y evitar que logremos avanzar en este aspecto. Comunicar es… ¿qué es? ¿Poner en común? ¿Hacer comunión? ¿Conectar? ¿Relacionarse?

Muchos creerían que la respuesta es una de las anteriores, sin embargo, no es una, sino todas. Comunicar es un proceso parecido a la idea de ¿qué surgió primero, la gallina o el huevo? Es el estadio en el cual hay una participación constante entre los interlocutores. Es estar en un lugar determinado, en un tiempo determinado, con un contexto determinado, con un código estandarizado, lleno de historia de vida, aprendizajes culturales, posturas y muecas… comunicar es un todo. Y ¿saben? De cierta forma es parecida a la teoría de la Gestalt que dice que el todo es mayor a la suma de sus partes.

La analogía que hace Watzlawick, Jackson y Scheflen es que comunicar es como si estuviéramos en una orquesta. Los músicos tienen que prepararse en un código común, es indispensable la aportación y participación de cada uno de los miembros para que de esa manera se pueda realizar la comunicación. Detengámonos un poco en esto para entenderlo mejor. Imaginemos si nos pusieran a alguno de nosotros en esta orquesta. Imagínense qué pasaría si nos dan un instrumento que no sabemos tocar, o peor aún, nos dan un instrumento fácil de tocar “de oído” pero no sabemos leer la partitura. O tal vez sabemos de música, sabemos tocar el instrumento pero no sabemos llevar el ritmo. O qué tal que sí llevamos el ritmo pero se nos cae en un momento dado y por “culpa” del viento una hoja o se nos revuelven. Imagínense lo que pasaría… ¿habría comunicación? je… la respuesta es ¡SÍ!

El principal axioma de la comunicación es que no se puede dejar de comunicar. Si bien es cierto que nuestro producto comunicativo no cumplirá con la claridad o con lo concreto, o tal vez no logramos comunicar lo que queríamos comunicar, nuestras acciones comunicarán de todas formas. Algunas personas tal vez se reirán del desastre que está sucediendo en la orquesta, otras se indignarán y saldrán del recinto y otras tal vez ni se dan cuenta y creen que todo salió bien. Esto nos lleva a considerar que el proceso comunicativo no contempla únicamente un mensaje verbal. Claro que esto ya lo sabíamos. Los modelos como el de Shanon, de Lasswell, de Lazarsfeld, etc. nos han dicho que en toda comunicación hay un emisor, un mensaje y un receptor. La complejidad depende del autor, sin embargo la mayoría lo ve desde una perspectiva lineal. ¿Será acaso que ellos están tratando de sintetizar al estilo positivista el estudio de la comunicación?

De hecho, no es tan mala la idea de la linealidad para el estudio específico de un mensaje, sin embargo, Mc Luhan ya decía que un ser humano para comunicarse tiene que codificar y reducir el gran universo que tiene en su mente para poderlo transmitir a otro ser humano que, además de tener que decodificar el universo de la mente del emisor, lo pondrá en análisis de contraste-similitud con su propio universo. Sin embargo, los seres humanos somos multimedia. Tenemos cinco sentidos (algunos dicen tener 6 o más) y todos ellos están activados a la hora de tener una relación comunicativa. Esto significa que estamos recibiendo un mensaje por la vista, otro por el olfato, otro por el gusto, otro por el tacto, y otro por el oído… esto nos debería llevar al pensamiento de que si tenemos cinco sentidos y sólo uno de ellos es el auditivo, en una conversación estamos recibiendo información por cuatro sentidos que pretendemos ignorar para concentrarnos en uno. ¿Qué pasaría si nos concentramos en los cinco al mismo tiempo? Algunos expertos en la comunicación no verbal dicen que podemos saber una respuesta que le hacemos a alguien antes de que éste la responda verbalmente.

Creo que el principal objetivo es entender que las relaciones comunicativas no son lineales. Hay que buscar aprovechar todo el jugo que éstas nos dan. Podemos utilizar nuestros cinco sentidos, sin olvidarnos del contexto de la conversación, así como la empatía y la relación existente entre los dos interlocutores (amigos, enemigos, desconocidos, etc.) para de esta manera poder interpretar correctamente la 5ta sinfonía de Beethoven y recibir el mejor aplauso posible del público.

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Reflexión en torno al texto:
"El telégrfo y la Orquesta" en Winkin, Yves (coord.) La nueva comunicación, Kairós, Barcelona, 1982 pp. 11-26

1 Comments:

Blogger Mauricio Rebolledo said...

Excelentes comentarios y reflexiones respecto de comunidades. Me parece interesante el planteamiento respecto del fracaso del e-learning por la carencia de construccion de comunidades y la interaccion entre las personas.
Nos seguimos leyendo

2:06 p.m.  

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